La Sociedad Criolla La Lata Vieja celebra este año tres acontecimientos significativos: los 69 años de su fundación, los 40 años de la apertura del museo y el cincuentenario de la declaración de su conjunto edilicio como Monumento Histórico Nacional. Al reflexionar sobre esta particular coincidencia, Carlos Bionda reconoció que se trata de una circunstancia “medio inédita” y destacó la importancia de un sitio que constituye una de las primeras grandes referencias históricas y comerciales de la zona de Cardona.
Bionda señaló que la ubicación de La Lata Vieja no fue casual, ya que el lugar se encontraba sobre una cuchilla que funcionaba como cruce ineludible de antiguos caminos entre Montevideo, Puerto del Sauce, Colonia y distintos puntos del litoral, como Mercedes y Trinidad. También recordó la relevancia que tuvieron los cursos de agua cercanos —el San Salvador y los arroyos Monzón, Perdido y Coya— y el histórico paso de Yapeyú, utilizado desde el período jesuítico para conducir animales hacia el Alto Perú y Potosí. Según explicó, ya en el siglo XVIII esta región integraba las rutas empleadas para desplazar tropas de ganado, incluso durante la época en que Juan de San Martín, padre del general José de San Martín, estuvo vinculado a la Calera de las Huérfanas.
El desarrollo del lugar recibió posteriormente un nuevo impulso con la llegada de Diego McEntire y con la instalación de la pulpería por parte de sus sucesores, dando origen a uno de los primeros centros de actividad económica de la comarca. Bionda también mencionó los aportes realizados en la zona a la producción ganadera, como la introducción de nuevas razas ovinas, los primeros ensayos de alambrado y la influencia posterior de establecimientos vinculados a las familias Jackson y Gallinal. Aquel crecimiento, consolidado más tarde con la llegada del ferrocarril, permite comprender por qué La Lata Vieja continúa siendo un testimonio esencial de los orígenes y la evolución de Cardona y toda su región.

